sábado, 8 de noviembre de 2008

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

LIBROS
AUSTIN, Gayle, Feminist Theories for Dramatic Criticism. Ann Arbor. U. of Michigan P, 1990.
CASE, Sue-Ellen, Feminism and Theatre, NY, Methuen, 1988.
DOMÉNECH, Fernando (ed.), Teatro breve de mujeres (siglos XVII-XX), Madrid, Publicaciones de la Asociación de Directores de Escena de España, 1996.
GARCÍA LORENZO, Luciano (ed.), Autoras y Actrices en la historia del teatro español, Murcia, Festival de Almagro/ Universidad de Murcia, 2000.
HORMIGÓN, Juan Antonio de, Autoras en la historia del teatro español (1500-1994), Madrid, Publicaciones de la Asociación de Directores de Escena de España, 1996, 2 vols.
LARSON, Catherine and Margarita Vargas (eds.) Latin American Women Dramatists. Theater, Texts, and Theories. Bloomington, Indiana UP, 1998.
MARTÍNEZ DE OLCOZ, María Nieves, Teatro de mujer y culturas del movimiento en América Latina, Providencia-Santiago de Chile, editorial Cuarto Propio, 2000.
NARBONA, M. Dolores; OZIEBLO, Bárbara (eds.), Otros escenarios: la aportación de las dramaturgas al teatro norteamericano, Barcelona, Icaria Editorial, 2005.
O'CONNOR, Patricia, Dramaturgas españolas de hoy: (una introducción), Madrid, Fundamentos, 1988.
____, Mujeres sobre mujeres en los albores del Siglo XXI: teatro breve español, Madrid, Editorial Fundamentos, 2006.
ZAZA, Wendy-Llyn, Mujer, historia y sociedad: La dramaturgia española contemporánea de autoría femenina, Kassel, Reichenberger, 2007.
ARTÍCULOS

FERNÁNDEZ CABEZÓN, Rosalía, "La mujer guerrera en el teatro español de fines del siglo XVIII", en Anuario de estudios filológicos, Vol. 26, 2003, pp. 117-136.
FERRER VALLS, Teresa, "Mujer y escritura dramática en el Siglo de Oro: del acatamiento a la réplica de la convención teatral" M. de los Reyes Peña (ed.), Actas del Seminario La presencia de la mujer en el teatro barroco español. Almagro 23 y 24 de julio de 1997, Junta de Andalucía-Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, Colección Cuadernos Escénicos, nº 5, 1998, pp. 11-32.
MARTÍN, Sabas, "Dramaturgas españolas", Cuadernos hispanoamericanos, nº 490, 1991, pp. 147-150.
ROMERO LÓPEZ DE LAS HAZAS, Dolores, "Las actrices" en Teatro y memoria de la segunda mitad del siglo XX: Actas del Seminario Internacional de Investigación de semiótica literaria, teatral y nuevas tecnologías, coord. por José Romera Castillo, 2003, pp. 285-312.

MARGARITA XIRGU A TRAVÉS DE LA MIRADA DE EMILIA PARDO BAZÁN



A lo largo de las páginas de “La vida contemporánea” hallamos diversas referencias a Margarita Xirgu (Molins de Rei, Barcelona, 1888-Montevideo, 1969). No obstante, son tres los artículos en los que Emilia Pardo Bazán nos proporciona su opinión acerca de esta actriz de una forma más concreta.
En primer lugar, encontramos que en “La vida contemporánea” correspondiente al 1 de junio de 1914 (nº 1692), doña Emilia comienza explicando que ha visto actuar a la Xirgu en Elektra, Zazá, El corazón manda, L’Aigrette y en Salomé, por lo que ahora ya se considera capaz de juzgar su trabajo interpretativo. Y prosigue denunciando las comparaciones que se solían hacer de esta actriz con Tina de Lorenzo, Borelli, Mariani, Guerrero... Pues, según su opinión, "no se debe juzgar así por relación, sino por lo contrario, individualmente". Cada actor entiende e interpreta a su manera el personaje y el espectador debe mostrarse receptivo y comprensivo ante su propuesta.

Para presentarse al público madrileño, Margarita Xirgu escogió obras muy dispares entre ellas y no todas aceptables. Una de estas fue Aigrette, calificada de “inverosímil” por doña Emilia, pues el desarrollo de los hechos no le convenció. En cambio, de la Xirgu afirma que destacó en ciertos momentos: “en la escena muda del segundo acto como en la final, que encierra el pensamiento de la obra”.
Por otra parte, de su interpretación en El corazón manda, dice que no tuvo posibilidad de brillar, ya que el personaje “es sencillo, sin matices, al alcance de cualquier damita joven”; mientras que el papel más importante de esta obra es el del galán, el cual fue interpretado por Puga, actor que estaba cobrando cierta fama.
A continuación, doña Emilia se detiene a comentar Zazá, “obra de prueba para las actrices”, pues sus cinco actos requieren una interpretación diferente: el primero necesita picardía, descaro, aunque también cierta discreción que suavice el cuadro de malas costumbres que presenta; en el segundo debe predominar la pasión amorosa de la juventud; el tercero “dolor, la dignidad que el verdadero amor comunica a todas las acciones, ingenuidad, revelaciones íntimas de lo que hubiera sido el amor maternal”; en el cuarto locura y, por último, en el quinto acto “ironía por debajo del mal extinguido amor, la resignación al destino, la suprema altivez de preferir la soledad completa a una dicha transitoria”. Así pues, todo esto dificultaba la interpretación de un papel que Xirgu abordó bien en muchas escenas, aunque en otras, y comparada con la Mariani (comparación que realiza Pardo Bazán contradiciéndose a sí misma), no acababa de hacerse con el personaje, pues la actriz italiana supo acercarlo a su origen popular dándole cierto aire encanallado. No obstante, a pesar de que Margarita Xirgu no deslumbró en su interpretación, el público madrileño llenó varias veces el teatro, ya que la obra es de las favoritas de los espectadores.
En cuanto al papel de Salomé, doña Emilia vuelve a someter a comparación a la actriz catalana, esta vez con Borelli, al asegurar que bien podía enfrentarse a su competencia. La Salomé de Xirgu, según Pardo Bazán, fue excelente tanto por el vestuario como por los gestos, expresiones y declamación de la actriz. Actuación que dejó en un segundo plano a la realizada por el resto de actores, los cuales, además, destacaron por gritar el texto incluso en las escenas en las que debían demostrar mayor contención interpretativa.
Prosigue vaticinándole un futuro prometedor, aunque encuentra el inconveniente de su marcado acento, pues este la obligaba a pronunciar lentamente, un ligero impedimento que de seguro solucionará rápidamente con la ayuda de la compañía. Asimismo, doña Emilia señala que en el repertorio de la actriz no había obras nacionales, a excepción de El patio azul de Rusiñol, unas obras que, además, no eran las mejores, pues no formaban parte de las que se había impuesto frente a otras.
Respecto al físico de Margarita Xirgu, afirma que “sin ser una belleza” poseía ciertas características idóneas para una actriz: un cuerpo esbelto y elegante, una figura joven, “su cabeza está bien inserta sobre el cuello y los hombros, y su cintura parece libre de corsé, aunque lo lleve”. Esta última característica es la que le proporcionó cierta credibilidad como Salomé. Además, Pardo Bazán destaca de entre todas sus virtudes la expresión y belleza de sus manos.
Por último, doña Emilia vuelve a pronosticrle una gran carrera a la actriz y concluye dirigiéndose a aquellos que se obstinan en comparar a las actrices con otras, animándolos a pensar que no existen tantas actrices capaces de imitar a las grandes de la escena “por cualidades que está bien que no sean las mismas, y hasta casi convendría que fuesen opuestas, porque así se complementarían en el vasto y vario panorama del arte escénico”.

El segundo artículo en el que encontramos una referencia a la actriz catalana es el correspondiente al 16 de octubre de 1916 (nº 1816). Al final de este, Emilia Pardo Bazán comenta que el teatro de la Princesa ha acogido a Margarita Xirgu, la cual representa un repertorio compuesto por las mejoras obras de d’Annunzio y de otros grandes dramaturgos. Pero dicho repertorio, según doña Emilia, no conllevaba el que la actriz consiguiera un gran éxito, pues, aunque se mereciera triunfar, el público de la Princesa se había acostumbrado a María Guerrero y a Fernando Díaz, llenándose el teatro solo con la presencia de la pareja.

El tercer artículo es el publicado el 20 de noviembre de 1916. En é, doña Emilia da cuenta de la actuación de Margarita Xirgu en Marianela, quien conquistó al público con su interpretación. Conquista que le resultó algo difícil porque, según Pardo Bazán, el público madrileño necesitaba de un cierto tiempo para acostumbrarse a nuevos actores. Asimismo, nuestra autora prosigue afrimando lo acertado de la representación, tanto en lo que refiere a la adapatación de los Quintero como a la elección de Xirgu para interpretar el papel principal, pues la personalidad artística de la actriz se amoldaba perfectamente al personaje de Marianela, cargado de ingenuidad sentimental.

REPARACIÓN A LA MEMORIA DE ADRIANA LECOUVREUR

En el artículo "La vida contemporánea", publicado el 8 de febrero de 1897 (nº 789), doña Emilia Pardo Bazán comienza hablando de la reciente condecoración de Sara Bernhardt con la Legión de Honor, impuesta por el gobierno francés. Este hecho lo califica Pardo Bazán de "desagravio de una de esas atrocidades sociales, cometida en 1730 en la persona de la ilustre comedianta Adriana Lecouvreur".
Explica que Lecouvreur (1692-1730) no obtuvo el merecido reconocimiento y que, por fin, el gobierno francés había reparado el daño al admitir agrado y respeto hacia el trabajo de los actores y actrices mediante dicha insignia, la cual “más que recompensa a Sara Bernhardt, significa reparación a la memoria de Adriana Lecouvreur”.
A estas palabras le sigue el resumen biográfico de la actriz, vida que doña Emilia vio representada en Madrid, como ella misma menciona, en el drama de Scribe y Legouvé, Adriana Lecouvreur, con Sara Bernhardt en el papel de Adriana. De todos los episodios biográficos de la actriz, se detiene especialmente en lo misterioso de su muerte y en el vergonzoso entierro que sufrió. La suya fue una muerte que, según Pardo Bazán, sirvió “para difundir respeto y estimación por el arte dramático”.